lunes

¡Alarma social!

Mierda.
En qué momento pensé que esta vez sería diferente…

“Esquema universal del día del corte de pelo”, o “crónica de una muerte anunciada”:
1 – Antes: 
Necesito cortármelo, parezco un heavy trasnochado, pero es que siempre me dejan fatal. Como una bola de billar. Como un kiwi. Como un pepinillo con camisa, en el mejor de los casos. No sé, no sé...
-Córtamelo corto… pero no demasiado, ¿eh? que os conozco…-

2 – Durante: 
Me están dejando de culo, pero ya es tarde para decir nada, joder. Ese flequillo no va a volver a crecer aunque me queje a la peluquera, es inútil. Mierda, tampoco me quedaban tan mal las greñas. ¿Acaso no pagas a esta gente para cortarte BIEN el pelo? Chica, este horror también lo sé hacer yo con los ojos cerrados. Literalmente. ¿Tan difícil es encontrar un buen profesional en algo? 
¡Mierda de país y de mundo!

3 – Después: 
shit, shit, aún tardaré otros 6 minutos en llegar a casa, la gente aún tendrá un rato largo para reírse del retarded bola de billar. Tengo que cancelar todas mis citas en las próximas semanas, a ver si me crece un poco y deja de parecer que me lo he rapado yo mismo en un ataque de calor insoportable. ¡Pero qué calor hace este verano!

2 comentarios:

TERESA VALERO dijo...

Jajajaja! Por eso Juan sólo se lo corta en barberías masculinas (de las que tienen esas cosas giratorias de colores en la puerta!) cuya inauguración esté perfectamente acreditada antes de 1850...

Raúl Arnáiz dijo...

He dado muchas oportunidades inmerecidas a la peluquería masculina (de estilo rancio), me pasé a las peluquerías unisex (a ver si con eso de que son más modernitos saben más), y tampoco.
El paso lógico es empezar a ir a una peluquería femenina, supongo.

Ya te contaré a ver qué tal (:>

¡Nos vemos!