sábado

Nada, que ya he vuelto, y como he visto luz, pues me he pasado a saludar.



Tras unas cortas vacaciones en Cantabria, de relajación al estilo rural y de tranquila escritura del próximo guión, uno vuelve a casa como si hubiese vivido una nueva vida fuera del mundo que conocía, aunque en realidad sólo haya pasado una semana. Suena muy triste, teniendo en cuenta el poco tiempo que ha sido, pero el hecho es que hacía mucho que no disfrutaba de "tanto" tiempo realmente libre, y se nota.
Ha sido un periodo sentido como largo, agradable y equilibrado, comparado con el caos controlado del día a día en Madrid.

El caso es que uno vuelve tras ese subjetivamente amplio lapso de tiempo, en el que ha estado rodeado de verdes montañas y ha amanecido con el rumor en los oídos de un riachuelo bajo la ventana (no lo digo sólo por endulzar el relato), y se da cuenta de que en realidad eso no es el mundo real, y que en el verdadero todo sigue igual: pulseras del equilibrio, reseñas en los "periódicos" sobre cartas astrales de futbolistas famosos, engaños religiosossuperstición barata, y mucha, mucha tele-basura.
Y su puta madre.

Aaah, después de desconectar unos días, que bien sienta volver a la civilización.

2 comentarios:

Alex-Triedro dijo...

Pues rebienvenido a este real y mundanal suburbio urbano que más o menos todos pisamos, y que la readaptación te sea corta y fácil.
;)

Raúl Arnáiz dijo...

Gracias, Alex (;>